sábado, 28 de noviembre de 2015

Publicidad omnipresente

No es una novedad que estamos expuestos a miles de estímulos publicitarios al día, a través de todos los medios posibles, y de los cuales sólo algunos podemos recordar con claridad la marca o el producto. ¿Y qué hay de los que podemos recordar, pero no nos damos cuenta? Suena un poco raro, pero es que nuestros cerebros almacenan información en el subconsciente que puede ser incluso más influyente en nuestro comportamiento. ¿Nunca han tenido la sensación de haber visto algo antes, pero no poder recordar el momento ni el lugar donde sucedió?

En mi caso particular, sucede a menudo que veo algo que no puedo recordar cuándo o cómo, pero estoy segura que he visto antes. Y muchas veces esto hace que termine comprando cosas que aunque no recuerde donde las vi por primera vez, me resultan familiares y esa "conexión" influye a mi decisión de compra.

La publicidad por emplazamiento es una herramienta bastante poderosa en el mundo del Marketing y Publicidad. Consiste en algo simple y sutil como hacer que el protagonista de una serie tome una determinada marca de café todas las mañanas, sin siquiera hacer mención de ello o de la marca, y alojarlo en la mente del televidente sin que se de cuenta. Así, al momento de enfrentarse al anaquel repleto de marcas de café disoluble en el supermercado, el consumidor se familiarizará con el color o forma del envase y posiblemente lo elija, consciente o no de que es la misma marca de café que aparece en su serie favorita.

Sin embargo hay que remarcar una de las palabras que usé en la definición de publicidad por emplazamiento: SUTIL. Y esto va para quienes se encargan del product placement en las últimas películas de James Bond: eviten el bombardeo de marcas, eso más que publicidad por emplazamiento se toma como un ataque publicitario. Justo como mencionaba al principio, estamos expuestos a miles de estímulos publicitarios al día como para soportar que la película que decidamos pagar por ver en el cine sea también un comercial extendido a dos horas. Esto resulta molesto para cualquiera y hace que la publicidad por emplazamiento, más que una herramienta efectiva, se convierta en algo demasiado obvio para el consumidor.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Una guerra mental

"El marketing es una batalla de percepciones que se libra en la mente del consumidor" 
-Al Ries y Jack Trout ("Las 22 Leyes Inmutables del Marketing")

Ésta es mi cita favorita sobre Marketing. Todo el tiempo hablamos de "percibir" y "posicionar" a la marca de la mejor manera y pocas veces sabemos lo que debe haber detrás para lograrlo. 

Hay un reto enorme para todo departamento de Marketing que busca posicionar su producto; cambiar la mente del consumidor. Está de más decir que cambiar la percepción instalada de los clientes potenciales es muy difícil, pues las personas raramente se equivocan... en sus mentes.

Entrar a la mente de una persona no es la parte complicada; es mantenerse en ella. Incluso en la vida cotidiana, cuando ves a alguien pasar y te gusta, atrapa tu mirada y entra a tu mente: "¿quién es? ¿a qué se dedicará? ¿le habré interesado también?". Pero conforme pase el tiempo, así como entró, saldrá de nuestros pensamientos. Lo mismo pasa con las marcas y sus productos. Podemos ver un anuncio que nos cautive cuando vemos por primera vez un producto nuevo: "¿qué es? ¿dónde podría comprarlo? ¿qué tan bueno será?"; se adentra a nuestra mente. Pero si pasa algún tiempo y no lo compramos, ni volvemos a verlo en publicidad o en físico...también lo olvidaremos.


Y ya que hablamos de la vida cotidiana en comparación a la mercadotecnia, dicen que la primera impresión es la que cuenta y sí, es completamente visual. Tienes unos cuántos segundos para impresionar (o no) a tu cliente; sea en un comercial, anuncio en internet, y ni hablar de los spots publicitarios en YouTube... en éste último, si logras que la persona no lo salte para ir directamente al video que espera ver, tienes un spot demasiado bueno).

De las percepciones visuales se desprende un montón de detalles que hay que cuidar. En primer lugar, tenemos el color del que será nuestro logo o anuncio. No sólo eso, hay que cuidar el aspecto cultural de cada país: así como los nombres deben cuidar que su pronunciación en (al menos) 20 países o idiomas distintos no evoque algo erróneo, también los colores pueden percibirse de una manera determinada en cada país:

Una correcta combinación de colores, que acompañe al concepto del producto o de la marca harán que sea mucho más fácil mantenerse en la mente de los consumidores; incluso pueden llegar a relacionar inconscientemente los colores a una marca. El "rojo Coca-Cola" o el "azul Ford" son ejemplos de ello. 

Así como se dice que el nombre y su significado dan ciertas características a una persona, el color se las da a la marca también. En la teoría del color, las tonalidades son lo que le da una personalidad a la marca:
                                  

Y más vale que esa personalidad sea la que tu marca necesita...