Les ha pasado que compran un medicamento barato, y sienten que el efecto no es tan bueno como uno recetado por su doctor de confianza que además les costó encontrar en alguna farmacia? Probablemente se trate del mismo medicamento (sólo variando la marca y precio), pero... el efecto placebo hace que no funcionen igual.
Otro ejemplo es lo que tomamos. Un vino de $80 comprado en Soriana jamás nos va a saber igual que el vino de $500 que nos recomienda el sommelier de una cata de vinos... aunque fueran el mismo vino y nos estuvieran viendo la cara! De nuevo, las maravillas del efecto placebo.
Originalmente el término se usa para referirse a "una sustancia que carece de acción curativa pero produce un efecto terapéutico si el enfermo la toma convencido de que es realmente un medicamento". Pero los placebos están en todos lados, no sólo en la medicina.
Piensen en sus decisiones de compra. Todas las mañanas hay dos caminos: comprar café del Oxxo o comprar café en algún lugar hipster-gourmet donde se ve que el café es delicioso...y caro. El café del Oxxo no nos decepciona, pues es barato y aceptamos el riesgo... pero si compramos café en otro lugar donde cueste el doble o incluso el triple, convencemos a nuestra mente de que vale la pena esa inversión por que es de "mayor calidad"...y si eso no pasa, nos sentimos estafados; esto es lo que hace que jamás volvamos a comprar o consumir algo. Sea lo que sea que hagas, en especial en marketing, jamás engañes descaradamente a las personas. Hay una gran diferencia entre el placebo y el fraude.
Si ponen atención, se darán cuenta que cada vez hay más farmacias. Están por todos lados. T O D O S - L A D O S. Especialmente si viven en la Ciudad de México, verán hasta 3 farmacias en menos de... 2 cuadras. ¿Por qué de pronto estamos más enfermos, o necesitamos comprar más medicamentos? La respuesta; placebos (negativos).
Hoy en día tenemos acceso a demasiada información, para bien o para mal. Prácticamente diario descubres algo que te hace daño: la leche de vaca, el celular, el azúcar, el gluten (¿alguien sabe realmente qué es el gluten?), los enlatados, el estrés, el aire contaminado, el tráfico, el celular otra vez, comer mucho, comer poco.. todo es malo, todo nos pone los nervios de punta. Esta información se instala en nuestras mentes y a la menor provocación, nos sentimos mal, cansados, enfermos, lo estemos o no. Corremos a la farmacia por cualquier cosa, o accedemos a los consultorios de tan sólo $35 pesitos la consulta para que nos receten, terminando todos en las filas que se hacen en las 3 farmacias que están ¡en la misma cuadra!
No soy médico ni mucho menos pero a grandes rasgos es algo que podemos observar. Algo muy similar sucede con las tiendas de conveniencia (Oxxo, básicamente), desde que están en todas partes, compramos más en ellas. ¿Es necesario pararse cada 2 horas en un Oxxo cuando viajas en carretera? ¿En verdad necesitabas pasar a comprar esas papitas cuando pudiste seguir derecho hacia tu casa? No, pero ya que está ahí.... tienda de conveniencia, get it?
Cerrando el tema del placebo, podemos decir que nuestra mente se puede convencer de cualquier cosa que nos esmeremos en hacerle creer. Y en marketing es ideal saber introducirse en las mentes de los consumidores, pero sin engañarlos descaradamente; simplemente haciéndoles creer cosas como que éste vino sabe mejor, y por eso cuesta lo que cuesta... aunque en una prueba a ciegas, probablemente no noten la diferencia contra un vino de Soriana.
Si les interesa conocer más a fondo de éste tema, no dejen de leer el fascinante artículo de Seth Godin: Placebos by Seth Godin








