lunes, 7 de diciembre de 2015

Anti-Marketing: la paradoja de la mercadotecnia

Probablemente suene raro si digo que uno de mis libros favoritos de Marketing se titula "Anti-Marketing: Mercadotecnia de Psicología Inversa". En realidad, es un excelente libro que muestra el marketing completamente desde otra perspectiva: porque resulta que también hacer poco o nulo marketing, es una estrategia de marketing. ¿Qué profundo, cierto?


El anti-marketing es la nueva tendencia "minimalista" de las estrategias sobre todo publicitarias que lleva a cabo una empresa o marca, por ejemplo, anuncios más directos, sinceros y sencillos que los súper producidos que además de elevar los costes del área de marketing, ya son vistos como engañosos o exagerados a ojos de los consumidores. Esto aunado a que la nueva tendencia consiste en trabajar en pro de la empresa y así atraer a los clientes, y que estos se vuelvan fieles a la marca, en vez de trabajar para los clientes que en cuanto encuentren una mejor oferta, se cambiarán de marca. Así, los productos de mercado masivo que destacan por su diferenciación, se anuncian bajo la idea de que no son para todo el mundo. De una u otra forma, ahora las marcas dictan qué debería ser o tener el consumidor, ya que visto a la inversa, una empresa jamás podrá acatar todos los "caprichos" de todos los clientes.

La psicóloga inversa comienza cuando la marca se niega a publicitar o planear alrededor de la mercadotecnia para atraer clientes, y aún así, estos se acercan y compran. Un ejemplo son las marcas de ultra lujo que se enorgullecen de sus bajos costos en marketing y que aún así, tienen una fama y ventas de admirarse. 
Trabajan bajo la idea de que sí no tienes idea de qué se trata el establecimiento por su falta de exterioridad, no tienes nada que hacer ahí. Generan una exclusividad paradójicamente atractiva.

El nuevo juego de mercadotecnia de psicología inversa dicta "No corras tras los clientes, deja que ellos vengan hacia ti". No hay que perder de vista que los consumidores cambian constantemente sus preferencias y suelen ser caprichosos, si se les complace en demasía se acostumbraran y acabaran llevando a la empresa a una cumbre de costos elevados y pocas ganancias, todo por complacer a un cliente que resultará poco leal y que terminará cambiándote por un mejor trato, y darás la percepción al mercado de que no puedes vender de otra forma.  Mantenerse leal a la filosofía de la empresa y no caer ante la facilidad de la sobrecomercialización son clave para mantener la mística de marca. 

Y, ¿por qué es importante esa "mística" de marca?
Atracción, encanto y distinción indefinibles que tiene una marca entre su público son la mística de marca que se basa en la fineza de hechura, servicio, confianza, respeto y credibilidad entre la base de consumo. Así como la reputación, se forma gradual a lo largo del tiempo y se puede perder fácil e irrevocablemente.  Es el ingrediente principal para crear una marca de culto, aquello que hace que miles de personas duerman afuera de las tiendas esperando el nuevo Playstation, o se abalancen sobre el nuevo iPhone, o que se sientan especiales por manejar una Harley Davidson personalizada con los accesorios de la misma marca que ellos han implementado a sus motos, sin dejar de lado la vestimenta que caracteriza a estos motociclistas, por supuesto. La mística de marca crea incluso grupos sociales, y como todo culto, puede tener a un grupo de personas fascinadas en espera de lo que dicte. 
Sin embargo es un recurso muy difícil de mantener. A la primera percepción de que la marca está desesperada por crecer y captar más clientes, aquellos seguidores leales pierden el interés y se sienten incluso traicionados, cambiados por nuevos clientes. Una vez que se pierde la red principal de clientes, aquellos que realmente se identifican con la marca y no solo están comprando momentáneamente por la atracción que ha generado, se pierde la base de toda la mística. 

Así entonces, el anti-marketing no es algo descabellado... de hecho, puede ser la mejor opción para muchas empresas.

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