![]() |
| Del libro "Me Vale Madres" de Prem Dayal |
Hace un par de años, cuando recién comenzaba la carrera en Mercadotecnia, me topé con éste libro en las recomendaciones de la sección de Librería de algún Sanborns de la ciudad:
![]() |
| Sigo dudando si añadirle un sombrero charro al Buda Sonriente no es ilegal. |
Y aunque no confío en las recomendaciones literarias de ningún Sanborns, éste libro me ganó por su portada (también influyó el hecho de que mi madre sea espiritualista y haya reconocido al autor del libro, un maestro italiano del Osho Meditation Center). Así que lo compré.
El libro es altamente recomendable y les puedo resumir que los tres mantras mexicanos para la liberación del espíritu son: ¡Me Vale Madres!, ¡No Es Mi Pedo!, ¡A La Chingada!. Vaya que funcionan (aunque siendo mexicanos los aplicamos desde antes de aprender a hablar).
Pero hay un capítulo en este libro, llamado "La pobre serpiente" que hace referencia a aquélla escena bíblica donde la serpiente convence a Eva de comer el fruto prohibido. Lo que llamó mi atención de ésto (además de la singular forma de Dayal para narrarlo a su estilo) fue que lo denominó como una acción de Marketing: la serpiente vendiéndole a Eva la manzana, y ella recalcando la importancia de los nombres para captar la atención:
"Diosito había prohibido comer del árbol del conocimiento. La primera cosa que se te ocurriría decirle a Diosito es: ¡Pero eres bien tontuelo! ¡Si no quieres que se acerquen a ese árbol, no se los indiques!. Entre los millones de árboles que hay, nunca lo van a encontrar. ¡Es claro que si se los indicas, y además lo prohíbes, vas a crear una irresistible curiosidad!". Es evidente que Diosito tiene muchas cualidades, pero de psicología humana no entiende ni madres: es ingenuo.
Y así dijo a Adán y Eva: "Chicos, pueden comer de todos los árboles menos de éste".
El problema no era tanto Adán, que era un poco pendejón, pero Eva, a pesar de haber nacido de una costilla de Adán, era tan viva que nadie podía aguantarla. Estaba siempre alrededor de este maldito árbol, y un día era su destino que encontrara la famosa serpiente colgando del famoso árbol.
-¿Hola, qué tal? - empezó la serpiente con sus lentes de sol y su inconfundible aire de matón de esquina.
Eva era una que hablaba hasta con las piedras, y probablemente era por esto que Adán estaba trastornado. Diosito le había dicho bien claro: "No hables con desconocidos, y más que todo, no aceptes dulcesitos". ¡Pero Eva era una pinga!
Eva era una que hablaba hasta con las piedras, y probablemente era por esto que Adán estaba trastornado. Diosito le había dicho bien claro: "No hables con desconocidos, y más que todo, no aceptes dulcesitos". ¡Pero Eva era una pinga!
-¡Hola! ¿Qué haces sobre ese árbol? Mi papá me dijo que éste es un árbol prohibido, por eso no me puedo acercar. ¿Tú como te llamas?
La serpiente, que fue agarrada en curva, se tuvo que inventar de prisa un nombre:
-Hugo.
-¿Hugo? ¿Pero qué clase de nombre es ese? Hugo va bien para un emú... un alce... o a lo mejor para un elefante, no para una serpiente. ¿Por qué no te lo cambias? ¡Ándale, no seas tradicionalista como mi papá! ¿Por qué no te pones... Sandokan? "Sandokan: la serpiente del Edén" ¡Suena de poca madre! ¡Cámbiate ese pinche nombre! Yo ya me lo cambié. No me gustaba Eva. Demasiado corto para mí. Por eso me lo cambié. Primero me puse "Hermenegildamaría". Her-me-ne-gil-da-ma-rí-a, al menos cuando uno se presenta tiene algo que decir. Pero después me di cuenta que para los niños del catecismo sería demasiado aprender la historia de "Adán y Hermenegildamaría", así que elegí Samantha. Samantha con la h, "Samant-hhha". Así los niños van a aprender la historia de "Adán y Samantha", que como título me parece que tiene más pegue que "Adán y Eva". ¡Vamos!, ¿tú irías al cine a ver la película de "Adán y Eva"? Desde el título se ve que será una historia de hueva. ¡Pero la historia de Adán y Samantha! ¡Seguro que va a tener éxito...! Hasta la puede meter como clasificación C. La vida es toda una cuestión de marketing, mi querida serpiente. ¡Los nombres son importantes! Con este "Hugo" nunca te vas a volver famosa...
-Hugo.
-¿Hugo? ¿Pero qué clase de nombre es ese? Hugo va bien para un emú... un alce... o a lo mejor para un elefante, no para una serpiente. ¿Por qué no te lo cambias? ¡Ándale, no seas tradicionalista como mi papá! ¿Por qué no te pones... Sandokan? "Sandokan: la serpiente del Edén" ¡Suena de poca madre! ¡Cámbiate ese pinche nombre! Yo ya me lo cambié. No me gustaba Eva. Demasiado corto para mí. Por eso me lo cambié. Primero me puse "Hermenegildamaría". Her-me-ne-gil-da-ma-rí-a, al menos cuando uno se presenta tiene algo que decir. Pero después me di cuenta que para los niños del catecismo sería demasiado aprender la historia de "Adán y Hermenegildamaría", así que elegí Samantha. Samantha con la h, "Samant-hhha". Así los niños van a aprender la historia de "Adán y Samantha", que como título me parece que tiene más pegue que "Adán y Eva". ¡Vamos!, ¿tú irías al cine a ver la película de "Adán y Eva"? Desde el título se ve que será una historia de hueva. ¡Pero la historia de Adán y Samantha! ¡Seguro que va a tener éxito...! Hasta la puede meter como clasificación C. La vida es toda una cuestión de marketing, mi querida serpiente. ¡Los nombres son importantes! Con este "Hugo" nunca te vas a volver famosa...
No hace falta decir que gracias a este tipo de relatos las mujeres tienen fama de hablar demasiado. Y sí, los nombres son importantes...


No hay comentarios:
Publicar un comentario